Translate

lunes, 9 de julio de 2018

ESO NO ES POESÍA. CUENTOS DEL CIMBORRIO Juan José Bocaranda E


ESO NO ES POESÍA.
CUENTOS DEL CIMBORRIO

Juan José Bocaranda E

-Eso no es poesía

-¿Porque Ud. lo dice?

-No porque lo diga yo sino porque lo dicen grandes escritores y gente que sabe lo que es la poesía

-Pues al cimborrio los sabiondos. A mí no me da la gana de someterme a las reglas que otros dicten. Escribo como me sale. El que no lo  trague, pues no se lo coma y pase la página, que con eso va que chuta- finalizó...

domingo, 1 de julio de 2018

EL POZO PR0FUNDO Juan José Bocaranda E


¿Es imposible que algo así ocurra en el mundo hiperloco que nos toca vivir?.

EL POZO PR0FUNDO

Juan José Bocaranda E

- Yo pienso que pienso estar pensando cuando pienso que pienso seguir pensando que pienso pensar. Pero no estoy loco. Yo no debería estar aquí.

- Entonces ¿por qué te han traído a este lugar?

-Sólo sé que un día bajé  al fondo del profundo pozo. No sabía nadar y podía morir. Pero aun así, me arroje al agua y bajé al fondo del profundo pozo.

-¿Y respiraste?

-Probablemente no porque hubiese muerto. O tal vez sí lo hice pues estoy  vivo. O creo que estoy vivo  pensando que pienso lo  que  no pienso. Y porque así pienso que pienso, pienso que si estoy pensando como pienso, en realidad no puedo estar pensando lo que pienso.

-¡Pero, amigo! ¡Qué casualidad! ¡Yo también he estado en ese pozo tuyo!.

-¿En mi pozo?  ¿Has estado en mi pozo?

-Sí. Bajé  al fondo del profundo pozo. No sabía nadar y podía morir. Pero aun así, me arrojé al agua y bajé al fondo del profundo pozo.

-¿Y respiraste?

-Probablemente no porque hubiese muerto. O tal vez si lo hice pues estoy vivo. O creo que estoy vivo pero pienso que en realidad  estoy muerto.

Uno de los psiquiatras  de guardia gritó y dijo al loquero:

-¡Loquero! ¡Llévese a este loco que tiene dos cabezas.

-Me lo llevo -respondió el loquero-. Pero no tiene dos cabezas sino tres. Y yo iré con ellos a ese pozo. Bajaré  al fondo del profundo pozo. No sé nadar y podré morir. Pero aun así, me arrojaré  al agua y bajaré al fondo del profundo pozo.

-¿Y respirarás?- le preguntó el psiquiatra

-Probablemente no porque podría morir.  O tal vez sí lo haga pues estoy vivo. O creo que estoy vivo pero pienso que en realidad estoy muerto.

-Pues yo también bajo con frecuencia a ese hermoso pozo –dice el psiquiatra-  No sé nadar y puedo morir. Pero aun así, me arrojo al agua y bajo al fondo de ese  profundo pozo.

-¿Y respiras allí, doctor?- le pregunta el loquero

- Probablemente no porque podría morir. O tal vez sí  porque ya estoy muerto.  O creo que estoy vivo pero pienso que en realidad estoy muerto,  pensando que pienso lo  que  no pienso . Y porque así pienso que pienso, pienso que si estoy pensando como pienso, en realidad no puedo estar pensando lo que pienso... 

Todos. Los psiquiatras, los loqueros, las enfermeras, las secretarias, los barrenderos y los demás locos, todos  los habitantes del manicomio, a semejanza de un coro del teatro griego, dicen al unísono, con tonos de letanía y tragedia, como si fuese un rezo:

-También nosotros bajaremos al fondo del profundo pozo. /No sabemos nadar/ y podremos morir./ Pero aun así,/ nos arrojaremos  al agua /y bajaremos al fondo del profundo pozo./ No sabemos si respiraremos o no. /Probablemente no porque podríamos morir./ O tal vez sí pues estamos vivos./ O creemos que estamos vivos /pero pensamos que estamos muertos...

Y la onda  de la monomaníaca cantaleta se eleva por sobre los techos del manicomio, gira sobre las cúpulas  y las torres de la ciudad y se extiende por el Globo, y todos los habitantes de la Tierra dicen, con tonos de letanía y tragedia, como si fuese un rezo:

-Bajaremos al fondo del profundo pozo. /No sabemos nadar/ y podremos morir./ Pero aun así,/ nos arrojaremos  al agua /y bajaremos al fondo del profundo pozo./ No sabemos si respiraremos o no. /Probablemente no porque podríamos morir./ O tal vez sí pues estamos vivos./ O creemos que estamos vivos /pero  pensamos que estamos muertos...Y porque así pensamos  que pensamos, pensamos que si estamos pensando como pensamos, en realidad no podemos estar pensando lo que pensamos....

-¿Y tú qué piensas?
 Yo, por mi parte, pienso que no pienso lo que pienso...Pero también tengo mi profundo pozo...











domingo, 24 de junio de 2018

EL CAMELLO “MASCACHICLES” Juan José Bocaranda E


EL CAMELLO “MASCACHICLES”
Juan José Bocaranda E

En un pueblo perdido en los arenales de Namibia,  mercaba  un traficante de camellos que se valía de la ocasión para enriquecerse a costa del mal ajeno, como suelen hacerlo los ladrones de otras latitudes.
Un día llegó un suicida profesional norteamericano que iba a Playa Esqueletos buscando la muerte  a través del hambre o de  la sed. Pagó una gorda suma de dólares por un camello que parecía un monumento, dotado de  anchas chapaletas y de una joroba de capacidad diluvial. Lo llamó “Mascachicles”.
Salió con la aurora, para ganar tiempo. Pero pocas horas después estaba de regreso porque  Mascachicles se notaba extremadamente deteriorado y arrojaba vapor por todos los orificios.
-Señor, le devuelvo el camello. Botó dos chorros de agua por las narices y la joroba le quedó completamente vacía.
-No se aceptan devoluciones.  ¿No leíste ese cartel de advertencia?
-Está escrito en lengua extraña para mí.
-Es oschiwambo
-Pero yo sólo conozco el  koekoe
-Pues te  “jorobaste”. No se aceptan devoluciones
-!Oh, my god! ¿Y ahora qué hacer?
-Te vendo otro camello...
-¿Cómo mentarse la madre en oschiwambo?

sábado, 1 de octubre de 2016

BREVE HISTORIA NEGRA DE LA IUSÉTICA. EN LA RAYITA Juan José Bocaranda E




HORROR A LO NUEVO



BREVE HISTORIA NEGRA DE LA IUSÉTICA.
EN LA RAYITA
Juan José Bocaranda E

Cuando, en el año 2004,  entregué con su respectiva dedicatoria, un ejemplar del libro IUS-ÉTICA, EL DERECHO DEL NUEVO MILENIO, a cierto jurista de renombre, miró la portada, leyó en voz alta IUS-ÉTICA, y me dijo: “Muy bien que hayas puesto un guion entre IUS y ÉTICA”. Le pregunté por qué. Me respondió: “porque el Derecho y la Moral, jamás, pero jamás, deben ir juntos”. Insistí: “¿Por qué no deben ir juntos?”. Me respondió: “porque no”, y se largó...
Entonces me quedé pensando:
“He aquí un excelso especimen de la casta sacerdotal que controla las crecidas del Nilo; un conspicuo representante de aquéllas eminencias que han coronado en olímpico sitial el espíritu del dogmatismo jurídico más recalcitrante. Sin duda alguna, todos ellos pasarán a la historia con el mérito de haber logrado depurar la idea de la intransigencia, hasta reducirla a la esencia ontológica de una rayita, trazada en la más profunda simplicidad donde flotan, eternales, los éidolos platónicos de la pura juridicidad. Gozan, pues, del don envidiable de la ciencia infusa que todo lo congela y cubre con el manto de lo que nunca se marchita”. Y me largué yo también...a suprimir la rayita...