¿Es
imposible que algo así ocurra en el mundo hiperloco que nos toca vivir?.
EL
POZO PR0FUNDO
Juan José Bocaranda E
- Yo pienso que pienso estar pensando cuando
pienso que pienso seguir pensando que pienso pensar. Pero no estoy loco. Yo no
debería estar aquí.
- Entonces ¿por qué te han traído a este
lugar?
-Sólo sé que un día bajé al fondo del profundo pozo. No sabía nadar y
podía morir. Pero aun así, me arroje al agua y bajé al fondo del profundo pozo.
-¿Y respiraste?
-Probablemente no porque hubiese muerto. O
tal vez sí lo hice pues estoy vivo. O
creo que estoy vivo pensando que pienso
lo que no pienso. Y porque así pienso que pienso, pienso que si
estoy pensando como pienso, en realidad no puedo estar pensando lo que pienso.
-¡Pero, amigo! ¡Qué casualidad! ¡Yo también
he estado en ese pozo tuyo!.
-¿En mi pozo?
¿Has estado en mi pozo?
-Sí. Bajé
al fondo del profundo pozo. No sabía nadar y podía morir. Pero aun así,
me arrojé al agua y bajé al fondo del profundo pozo.
-¿Y respiraste?
-Probablemente no porque hubiese muerto. O
tal vez si lo hice pues estoy vivo. O creo que estoy vivo pero pienso que en
realidad estoy muerto.
Uno de los psiquiatras de guardia gritó y dijo al loquero:
-¡Loquero! ¡Llévese a este loco que tiene dos
cabezas.
-Me lo llevo -respondió el loquero-. Pero no
tiene dos cabezas sino tres. Y yo iré con ellos a ese pozo. Bajaré al fondo del profundo pozo. No sé nadar y
podré morir. Pero aun así, me arrojaré
al agua y bajaré al fondo del profundo pozo.
-¿Y respirarás?- le preguntó el psiquiatra
-Probablemente no porque podría morir. O tal vez sí lo haga pues estoy vivo. O creo que
estoy vivo pero pienso que en realidad estoy muerto.
-Pues yo también bajo con frecuencia a ese
hermoso pozo –dice el psiquiatra- No sé
nadar y puedo morir. Pero aun así, me arrojo al agua y bajo al fondo de ese profundo pozo.
-¿Y respiras allí, doctor?- le pregunta el
loquero
- Probablemente no porque podría morir. O tal
vez sí porque ya estoy muerto. O creo que estoy vivo pero pienso que en
realidad estoy muerto, pensando que
pienso lo que no pienso . Y porque así pienso que pienso, pienso
que si estoy pensando como pienso, en realidad no puedo estar pensando lo que
pienso...
Todos. Los psiquiatras, los loqueros, las enfermeras,
las secretarias, los barrenderos y los demás locos, todos los habitantes del manicomio, a semejanza de
un coro del teatro griego, dicen al unísono, con tonos de letanía y tragedia,
como si fuese un rezo:
-También nosotros bajaremos al fondo del
profundo pozo. /No sabemos nadar/ y podremos morir./ Pero aun así,/ nos
arrojaremos al agua /y bajaremos al
fondo del profundo pozo./ No sabemos si respiraremos o no. /Probablemente no
porque podríamos morir./ O tal vez sí pues estamos vivos./ O creemos que
estamos vivos /pero pensamos que estamos muertos...
Y la onda
de la monomaníaca cantaleta se eleva por sobre los techos del manicomio,
gira sobre las cúpulas y las torres de
la ciudad y se extiende por el Globo, y todos los habitantes de la Tierra
dicen, con tonos de letanía y tragedia, como si fuese un rezo:
-Bajaremos al fondo del profundo pozo. /No
sabemos nadar/ y podremos morir./ Pero aun así,/ nos arrojaremos al agua /y bajaremos al fondo del profundo
pozo./ No sabemos si respiraremos o no. /Probablemente no porque podríamos
morir./ O tal vez sí pues estamos vivos./ O creemos que estamos vivos /pero pensamos que estamos muertos...Y porque así
pensamos que pensamos, pensamos que si
estamos pensando como pensamos, en realidad no podemos estar pensando lo que
pensamos....
-¿Y tú qué piensas?
Yo,
por mi parte, pienso que no pienso lo que pienso...Pero también tengo mi
profundo pozo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario